El otro día entré en una librería para buscar lecturas de caminos para calmar el trayecto …
Encontré un libro que me llamó la atención por su pequeño formato y porque era de poesía. Llegué a casa, y lo dejé en la mesa. Al día siguiente, le eché un vistazo, y entre sus páginas encontré un papel en blanco que, quise entender, estaba ahí para leer la poesía que señalaba. Esto fue curioso.
No sé si le estropeé el detalle a alguien para alguna persona especial; y no sé, cómo entender, que precisamente, días antes de tu largo viaje, encuentro tu despedida …
Y de qué manera …
“Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;
Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;
Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.”