Llevo caminando tantos años junto a ti, que sin ti me perdería. Llevo tantos años caminando junto a ti, que no me hallo en otro camino. Llevo caminado tantos años junto a ti, que mi vida no sería la misma si desaparecieras, porque le faltaría algo importante, alguien que me ha seguido, me ha guiado, me ha enseñado, me ha hecho pasar momentos inolvidables, me ha acompañado, me ha consolado, me ha comprendido, me ha escuchado, me ha tirado del brazo cuando me salía del camino, me ha aconsejado, me ha mimado…. Hasta me ha reñido, jejeje. Es por todo esto y más que quiero seguir caminando junto a ti y quiero seguir siendo tu amiga por siempre. Gracias por tu compañía incondicional y por dejarme caminar junto a ti. Besitos, princesa.
“…Caminante no hay camino
se hace camino al andar…”
A mí me gustaría hacer mi camino junto a ti. Y, aunque mis pasos me lleven por otros senderos, desearé en algún recodo del camino volver a cruzarme contigo… Un besito.
Desde el momento en el que se empieza a “descuidar” una amistad es, desde mi punto de vista, cuando empieza a dejar de existir. Igual ocurre con el amor…
“Descuidar”, cuando ves que no recibes en la medida o en la justa medida de lo que das, ¿eso es descuidar? ¿Debo juzgar mis amistades en ese sentido? Si noto ese descuido, ¿es que está dejando de existir esa amistad? No es complicado cuidar una amistad salvo cuando no se encuentran en el mismo nivel de implicación.
A mi modo de ver, sí…Si notas un descuido algo está pasando… Quizá es una tontería, quizá no tiene importancia o quizá sea todo lo contrario… Por supuesto que no es complicado “cuidar” una amistad, no requiere de ningún esfuerzo. Por otro lado, cada uno da a su forma, no hay que juzgar lo que se recibe. Cuando se da de corazón, se da incondicionalmente. No debe influir en tu “dar” la cantidad o la calidad de lo que recibes… Personalmente, yo me decanto más por la intensidad que por la cantidad…
Por supuesto, cuando uno da, o al menos así es bajo mi humilde punto de vista el modo correcto de actuar, lo hace sin esperar nada a cambio; porque así lo sientes en ese momento, porque es lo que tu corazón necesita manifestar. Pero en esto de la amistad como en cualquier otra relación humana, la reciprocidad creo que es importante. Es como cuando tiras monedas a la fuente de los deseos. Pasas cada día junto a ella y tiras una moneda, y otra, y otra… Y siempre pides el mismo deseo, pero cuando ves que ese deseo nunca llega a serte concedido, terminas por decepcionarte y decides no tirar más monedas a la fuente de los deseos porque ya pierde el interés que al principio tenía, pierde la esencia del por qué un día entró a formar parte de tu vida, pierde tu confianza, pierde tu compañía, pierde tu complicidad, pierde tu anhelo, pierde tu voz, pierde tus monedas, te pierde… Y gana tu indiferencia, gana tu ausencia, gana tu sinsentido, gana tu olvido, te pierde… A veces la intensidad y la cantidad van de la mano, comparten el mismo nivel.
Más que ser importante la reciprocidad, yo diría que es lo ideal. En todo nos iría mucho mejor si nos encontráramos siempre correspondidos. Es verdad que, a menudo, nos cansamos de esperar que el deseo que anhelamos se haga realidad. Sobre todo, cuando depende de otras personas. Pero también es cierto que, a veces, no caemos en pensar que quizá estemos formulando mal el deseo, que quizá estemos desperdiciando monedas. Y la ausencia, la pérdida, la falta de interés… es sólo temporal. Te apartas de la fuente porque no te queda otra opción, pero tu deseo queda rezagado, te marchas a otros quehaceres, pero cuando ves un atisbo de que puede hacerse realidad, vuelves a desearlo con la misma intensidad. Por supuesto, siempre hablo “de” y “desde” mí. Cada persona es un mundo…
(Me encantan estos “debates”, jeje)
Si es lo ideal, ¿por qué no aplicarlo? Yo eso intento hacer en la medida de mis posibilidades y de las de la otra persona, por lo que si las posibilidades del contrario son pocas o ninguna, intento aplicar la poca o ninguna reciprocidad que me salga. En cuanto a la fuente, quizás sea demasiado radical, pero en general y por la poca experiencia que sumo, cuando una fuente no te concede el deseo, simplemente espero hasta que el destino me ponga otra en mi camino a la que echar nuevas monedas, esa fuente no era para mí, estaba claro, ¿para qué volver?
Por supuesto, cuando tú quieras ANÓNIMO… Siempre estoy dispuesta a este tipo de charlas… Se aprende muchísimo escuchando las opiniones ajenas. Y se aprende aún más escuchando las propias… Y la cerveza suelta la lengua… jeje
Y a mí se me suelta demasiado, te lo advierto, pero presiento que te gustará, no sé, es una corazonada, al menos así lo estoy sintiendo… Si te digo que nos vemos a la hora en que se para tu reloj, en el lugar donde detendremos el tiempo para aprender cada uno del otro, sin que nada nos presione ni cohiba el encuentro, donde el descuido puede que se convierta en cuidado, donde lo individual puede que se torne recíproco, donde quizás empecemos un camino juntos… A esa hora, allí, nos encontraremos el día que acordemos… Te esperaré, un saludo, Seele…
Llevo caminando tantos años junto a ti, que sin ti me perdería. Llevo tantos años caminando junto a ti, que no me hallo en otro camino. Llevo caminado tantos años junto a ti, que mi vida no sería la misma si desaparecieras, porque le faltaría algo importante, alguien que me ha seguido, me ha guiado, me ha enseñado, me ha hecho pasar momentos inolvidables, me ha acompañado, me ha consolado, me ha comprendido, me ha escuchado, me ha tirado del brazo cuando me salía del camino, me ha aconsejado, me ha mimado…. Hasta me ha reñido, jejeje. Es por todo esto y más que quiero seguir caminando junto a ti y quiero seguir siendo tu amiga por siempre. Gracias por tu compañía incondicional y por dejarme caminar junto a ti. Besitos, princesa.
“…Caminante no hay camino
se hace camino al andar…”
A mí me gustaría hacer mi camino junto a ti. Y, aunque mis pasos me lleven por otros senderos, desearé en algún recodo del camino volver a cruzarme contigo… Un besito.
Cuánto vale la amistad, y que poco la cuidamos algunas veces…
Desde el momento en el que se empieza a “descuidar” una amistad es, desde mi punto de vista, cuando empieza a dejar de existir. Igual ocurre con el amor…
“Descuidar”, cuando ves que no recibes en la medida o en la justa medida de lo que das, ¿eso es descuidar? ¿Debo juzgar mis amistades en ese sentido? Si noto ese descuido, ¿es que está dejando de existir esa amistad? No es complicado cuidar una amistad salvo cuando no se encuentran en el mismo nivel de implicación.
A mi modo de ver, sí…Si notas un descuido algo está pasando… Quizá es una tontería, quizá no tiene importancia o quizá sea todo lo contrario… Por supuesto que no es complicado “cuidar” una amistad, no requiere de ningún esfuerzo. Por otro lado, cada uno da a su forma, no hay que juzgar lo que se recibe. Cuando se da de corazón, se da incondicionalmente. No debe influir en tu “dar” la cantidad o la calidad de lo que recibes… Personalmente, yo me decanto más por la intensidad que por la cantidad…
Por supuesto, cuando uno da, o al menos así es bajo mi humilde punto de vista el modo correcto de actuar, lo hace sin esperar nada a cambio; porque así lo sientes en ese momento, porque es lo que tu corazón necesita manifestar. Pero en esto de la amistad como en cualquier otra relación humana, la reciprocidad creo que es importante. Es como cuando tiras monedas a la fuente de los deseos. Pasas cada día junto a ella y tiras una moneda, y otra, y otra… Y siempre pides el mismo deseo, pero cuando ves que ese deseo nunca llega a serte concedido, terminas por decepcionarte y decides no tirar más monedas a la fuente de los deseos porque ya pierde el interés que al principio tenía, pierde la esencia del por qué un día entró a formar parte de tu vida, pierde tu confianza, pierde tu compañía, pierde tu complicidad, pierde tu anhelo, pierde tu voz, pierde tus monedas, te pierde… Y gana tu indiferencia, gana tu ausencia, gana tu sinsentido, gana tu olvido, te pierde… A veces la intensidad y la cantidad van de la mano, comparten el mismo nivel.
Más que ser importante la reciprocidad, yo diría que es lo ideal. En todo nos iría mucho mejor si nos encontráramos siempre correspondidos. Es verdad que, a menudo, nos cansamos de esperar que el deseo que anhelamos se haga realidad. Sobre todo, cuando depende de otras personas. Pero también es cierto que, a veces, no caemos en pensar que quizá estemos formulando mal el deseo, que quizá estemos desperdiciando monedas. Y la ausencia, la pérdida, la falta de interés… es sólo temporal. Te apartas de la fuente porque no te queda otra opción, pero tu deseo queda rezagado, te marchas a otros quehaceres, pero cuando ves un atisbo de que puede hacerse realidad, vuelves a desearlo con la misma intensidad. Por supuesto, siempre hablo “de” y “desde” mí. Cada persona es un mundo…
(Me encantan estos “debates”, jeje)
Si es lo ideal, ¿por qué no aplicarlo? Yo eso intento hacer en la medida de mis posibilidades y de las de la otra persona, por lo que si las posibilidades del contrario son pocas o ninguna, intento aplicar la poca o ninguna reciprocidad que me salga. En cuanto a la fuente, quizás sea demasiado radical, pero en general y por la poca experiencia que sumo, cuando una fuente no te concede el deseo, simplemente espero hasta que el destino me ponga otra en mi camino a la que echar nuevas monedas, esa fuente no era para mí, estaba claro, ¿para qué volver?
Por cierto, Seele, si quieres lo discutimos tomándonos unas cervecitas, no? No estaría mal…
Por supuesto, cuando tú quieras ANÓNIMO… Siempre estoy dispuesta a este tipo de charlas… Se aprende muchísimo escuchando las opiniones ajenas. Y se aprende aún más escuchando las propias… Y la cerveza suelta la lengua… jeje
Y a mí se me suelta demasiado, te lo advierto, pero presiento que te gustará, no sé, es una corazonada, al menos así lo estoy sintiendo… Si te digo que nos vemos a la hora en que se para tu reloj, en el lugar donde detendremos el tiempo para aprender cada uno del otro, sin que nada nos presione ni cohiba el encuentro, donde el descuido puede que se convierta en cuidado, donde lo individual puede que se torne recíproco, donde quizás empecemos un camino juntos… A esa hora, allí, nos encontraremos el día que acordemos… Te esperaré, un saludo, Seele…