EL PARQUE DE LAS DUDAS …
encaminada hacia un final
sin rumbo,
sin fin;
sin principio.
Mi claro cielo adulador
me citó un día cualquiera
en el parque de las dudas.
Entre árbol y árbol,
se encontraba él,
dueño de mis deseos,
de mis inquietudes y
de mi fantasía.
Cerraba página, una vez y otra vez,
pero en aquel instante,
algo en mi interior
me condujo a aquel lugar
sombrío y a veces, lejano.
Ésta vez acudiría a mi cita.
Sin un cuaderno
donde dibujar el mar de confusión
que me abrazaba en muchas ocasiones.
Le dije que no estaba segura,
que mi cuerpo no correspondía
a sus deseos,
que mi alma se encontraba algo vacía
y que mi corazón, vagueaba mucho por entonces.
Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos,
me encontré envuelta en la seguridad
que me transmitía sus besos,
y sus caricias,
su sentido y
mi sin sentir.
Sin darme cuenta, me volví a embriagar
de la espiral que nos envolvía
en ese instante, en ese momento…
Allí en aquel parque de las dudas;
sombrío y a veces, cercano.