LA LIBERTAD EMOCIONAL …
A veces para avanzar en el camino de la vida tenemos la necesidad de tener clara nuestra ruta, sirviéndonos de nuestro mapa personal; y siendo conscientes y consecuentes de que durante el largo trayecto de éste, nuestro camino, tenemos que elegir, renunciar y organizar nuestro tiempo. Es imprescindible renunciar a ciertas cosas para avanzar, pero marcándonos una ruta realista. Y, por tanto, siendo realistas.
El no saber decir “no”, el no percibir las emociones de satisfacción personal y el no darnos permiso para descansar nos impiden avanzar y por tanto, en la mayoría de las ocasiones, nos separa de otros caminos, que nos aportan bienestar personal y que también son importantes. Existen muchas otras direcciones paralelas que pueden llegar a completar nuestra ruta, pero sobre todo sin olvidar lo que vamos dejando en el camino. Entiendo que no podemos exigirnos constantemente, tenemos un límite y debemos saber cuál es. Así como no podemos exigir constantemente al otro, (también el que exige tiene un límite y sabe cuál es- a mi modo de ver.)
“A cada uno se nos ha dado un bloque de piedra, un martillo y un cincel. Unos eligen hacer un escalón y otros un muro, pero uno mismo es el arquitecto de su propio destino…”
El no saber decir “no”, el no percibir las emociones de satisfacción personal y el no darnos permiso para descansar nos impiden avanzar y por tanto, en la mayoría de las ocasiones, nos separa de otros caminos, que nos aportan bienestar personal y que también son importantes. Existen muchas otras direcciones paralelas que pueden llegar a completar nuestra ruta, pero sobre todo sin olvidar lo que vamos dejando en el camino. Entiendo que no podemos exigirnos constantemente, tenemos un límite y debemos saber cuál es. Así como no podemos exigir constantemente al otro, (también el que exige tiene un límite y sabe cuál es- a mi modo de ver.)
“A cada uno se nos ha dado un bloque de piedra, un martillo y un cincel. Unos eligen hacer un escalón y otros un muro, pero uno mismo es el arquitecto de su propio destino…”