El Dueño de la Herida …
“¿Quién es el dueño de una carta: el remitente o el destinatario? Acaso el correo, en su trayecto al menos. ¿Quién es el dueño de la herida: el que la causa, o el que la padece? ¿No son caras los dos de una misma moneda? O quizá el dueño es el sentimiento que les clava su dardo. Quien ama, quien es amado y el amor: ese arquero que los llaga a ambos, ese puente levadizo en que se encuentran y se desencuentran … El dueño de la herida es el verdugo y es la víctima; es el idólatra y es su ídolo; pero sobre todo, aquello que los vincula o los enfrenta, sea cual sea su nombre. Porque hay amores que no saben el suyo verdadero…”
(Extrato de Antonio Gala en “El dueño de la herida”)
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21:19:48
…A veces las victimas se transforman en verdugos, convirtiendo aquello que nos vincula en aquello que nos enfrenta. Los idólatras pasan a ser ídolos….Los que lloraron la estafa pasan a ser estafadores. Y, poco a poco, todos vamos siendo dueños de las heridas de todos. Y todos se oscurecen…Y lo peor de todo es que los amores verdugos, los amores ídolos, los amores estafadores, los amores canallas, los amores injustos… no saben el suyo verdadero…o lo conocen muy bien.
PD:…
http://www.youtube.com/watch?v=qc1mjF4D_DQ
Sé que he sido dueño de la herida(verdugo) y víctima(a veces, hasta de la misma herida de la que he sido dueño).También me ha tocado idolatrar y ser ídolo…y he bailado en la oscuridad… y bailo, y bailo… Pero sobre todo sé, que sólo yo soy el responsable de mi vida, de todos mis sufrimientos, de todo lo que me ha sucedido y de todo lo que me está sucediendo y me sucederá. Lo he escogido así. Estas son las semillas que sembré y ahora recojo la cosecha;soy responsable…
Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.
Mi alimento es todas las cosas.
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.
Debo justificar lo que me hiere.
No importa mi ventura o mi desventura.
Soy el poeta