ENCRUCIJADA…
Quizás es aquí donde mi camino comienza a forjarse. En este sereno margen verdoso…
Aquí donde las nubes dejan pequeñas gotitas a mis pies… lentamente; como el latido del corazón.
Hojas frágiles de otoño crujen a cada paso que doy para darme la bienvenida,
y con ella la bienvenida a todos vosotros, a aquellos que quieran caminar a mi lado,
bajo la sombra de los árboles.